ORGANIZACIÓN CÍVICA DE IMPULSO SOCIAL
Confederada a Ciudadanos de Centro Democrático [CCD]

ULTIMA HORA INFORMATIVA

6 jul 2012

Mi crisis, tu crisis...

:: Opinión | P. Carbajo 'Eneas'*

Podríamos decir que la crisis, en conjunto, es mundial. Ni siquiera es privativa de Europa, pues aunque haya países dentro de la Unión con problemas importantes, no es menos cierto que hay otros que siguen en crecimiento. La crisis que tenemos en España está fuera de todo concepto; es una crisis tan acumulativa en sus factores como particular en su desarrollo, a la que se le añade la existente globalmente. Y podríamos decir también que fuera de esa generalidad, hay un cupo de países cuya preocupación no se basa en la solvencia, sino en que “sus clientes” no estén a la altura; y si éstos no se recuperan, ningún país ahora 'comodo' podrá seguir vendiendo sus productos: acabará también por adquirir el contagio de la plaga.

No vamos a comentar la responsabilidad del Gobierno que hasta hace muy poco tiempo ha gestionado nuestro país, ni toca ahora comentar su actuación. Quizá es el momento de juzgarnos a nosotros mismos: nos dejamos seducir por los cantos de sirena, sin que nadie pudiera atarnos al mástil -como al mítico Ulises, vaya- para evitar sus peligros.

Es lo que ya sabemos, pero vale aquí repasar a modo de reflexión la secuencia de la película. Nos daban créditos fáciles, con bajo interés e importes muy superiores al valor de lo hipotecado. Comprábamos pisos o segundas resicencias. Y si nos 'sobraba' dinero del crédito -las entidades financieras ya se 'encargaban' de ello- pues también comprábamos coche y nos íbamos de vacaciones. Claro, muy convencidos de que lo iríamos pagando todo con la misma facilidad coon la que se nos brindó; pensábamos además que como el valor de la vivienda siempre aumentaría, si se diesen mal las cosas la podríamos vender e incluso obtener 'beneficios'; o sea, podríamos 'especular'. Es lo que ya nos explotó en las manos: el boom inmobiliario haría que el valor de la vivienda fuera superior a lo prestado, y claro...

No conformes con todo ello, poníamos nuestro dinero en fondos que nunca bajaban. Una locura. El banco o la caja nos lo recomendaba porque eran 'rentables y buenos'. ¿Quién no se fiaba del director de sucursal que nos saludaba cada mañana como quien saluda a la familia? Y vinieron 7 años de 'vacas gordas', mientras los 'paquetes tóxicos' viajaban por el mundo de banco a banco. Y pasaron esos 7 años, siendo reemplazados por 7 años de vacas flacas. ¿Era posible que cambiase así de radicalmente el panorama? Sí.

"La Reserva Federal de Estados Unidos baja en dos años el precio del dinero del 6,5 % al 1 %".

"En diez años el precio de las viviendas se multiplica por dos en EEUU".

"Los tipos de interés se reducen excepcionalmente en el mercado internacional".

El negocio se estrechaba a pasos agigantados. Había que conceder préstamos más arriesgados a personas sin propiedades o trabajo fijo, cobrando más intereses. Era el matrimonio perfecto entre ciudadanos 'ninjas'** y la vorágine de las 'subprimes'. Dicho de otro modo, aumentar el número de operaciones para compensar los márgenes.

¿Y dónde iba a parar el dinero que invertíamos en los fondos recomendados? Ah, fácil: en cuestión de pocas horas nuestro dinero invertido podía estar en la otra parte del mundo, para financiar bancos con sus 'subprimes' y 'primes'. Consecuencia: se disparó el volumen de dinero en riesgo de impago. Y nuestros bancos -estos que ahora toca 'salvar'- pedían dinero a sus 'hermanos', los bancos extranjeros; y nuestros fondos iban a esos bancos; y seguramente nos era luego otra vez prestado para las dichosas hipotecas.

Insisto, una locura. Se construyó desaforadamente. Todos comprábamos y nos hipotecábamos, hasta que el exceso de viviendas en venta superaba con creces las necesidades reales. Los precios bajaron y se dio la paradoja de que el valor de la deuda del préstamo para comprar la vivienda era muy superior al valor real de la misma. Por ejemplo, veíamos que estábamos pagando un préstamo de 300.000 € por una vivienda cuyo valor de repente se quedaba en 200.000 €. Trágico. Y claro, los ciudadanos 'ninjas' dejaron de pagar las hipotecas, obviando los compromisos contractuales. Unos lo hicieron conscientemente, casi 'porque sí', mientras otros muchos se vieron obligados por las circunstancias.

La película casi termina con la parada -frenazo en seco, más bien- de la construcción. Se abandonaron muchas obras; unas finalizadas, otras a medio construir. Urbanizaciones fantasma y bloques desocupados por doquier. Y los obreros que trabajaron en todo ello se fueron al paro. El sector, hasta entonces rey absoluto, condenó al desastre a toda su industria auxiliar. El comercio se resintió: bajón en la compra de turismos -los concesionarios, grandes y pequeños, iniciaron EREs ycierres- y bajón en el pequeño comercio. Aún seguimos viendo cómo se baja la persiana de tiendas y grandes superficies de regalo, cómo se siguen cerrando el pequeño negocio. Ningún banco socorre: no dinero, no crédito. Las siglas de las grandes promotoras se caen a trozos en el parquet bursátil. A los bancos no les queda otra que cobrarse con las viviendas hipotecadas, tratando de recuperar sus plusvalías a costa de los desdichados ciudadanos 'ninjas', tratando de recuperar al máximo sus activos: ahora valen mucho menos que los créditos que concedieron.

Y el 'the end' más terrible de este psico thriller especulativo lo encontramos en nuestra propia inocencia: la de pensar que con la entrega del piso ya cancelábamos los préstamos. ¡Incautos!. No era una hipoteca sobre el piso, sino que habíamos adquirido un crédito con el aval de nuestra abuela, padres, hijos y nietos y nosotros mismos de por vida. Y nos echaron a la calle, sí o sí. La ley también nos daba la espalda. Nos renegociaron la deuda, refinanciación que también era imposible de pagar porque la plusvalía nos comía vivos, y encima nos quedamos sin trabajo. Y la familia que sufría unida, acabó por pagar unida. El desahucio indigno se llevó por delante cientos y cientos de familias.

En otra película paralela a esta, nuestros gobernantes iban contribuyendo a la atrocidad de la crisis despilfarrando; multiplicando exponencialmente los cargos; subvencionando a cualquier entidad u organización como método de engorde de redes clientelares de los partidos; reservándose suculentas comisiones; asignándose jubilaciones doradas; habilitando empleos de 'paso y cobro', cuando no apropiándose del dinero público que decían que no era de nadie. Todo un 'temario' que requiere capítulo propio.

Total, que ahora nos toca sobrevivir a la crisis propia -también de múltiples aristas- y a la de todos los demás. Mi crisis, tu crisis. Ahora toca esperar que en Europa nos tomen en serio y que dejen de especular con nuestra desgracia de la que muchos, usted y yo lo sabemos bien, salen algunos 'amigos' con pingües beneficios.

¿Aprenderemos del batacazo? Vaya usted a saber. Dilapidamos, derrochamos, subvencionamos, no ahorramos y ahora pagamos. Es para aprendérselo y llevarlo puesto en la frente, ¿o no?También nuestros hijos y nuestros nietos son deudores. Tendremos que recordar a Robert Jones Burdette: No es la experiencia del día de hoy lo que vuelve locos a los hombres: es el remordimiento por algo que sucedió ayer y el temor a lo que pueda suceder mañana”.

No terminaría tranquilo este artículo si no fuese porque prefiero siempre trazar una pista a la esperanza. Usted y yo sabemos que hemos salido de otras crisis, de otros ignominiosos atolladeros. Y de este también saldremos, por supuesto!

*Presidente de la Asociación 90Mil Ciudadanos

** ABADIA, L. "La crisis ninja", 2009 Edit. Espasa.

30 may 2012

De indecencias y obscenidades

:: OPINION | P. Carbajo 'Eneas'*

Indecente y obsceno. ¿Y que diferencia hay entre estas palabras?. Últimamente las he oído con tanta frecuencia, hasta en demasía, que es todo un fenómeno verbal y semántico digno de atención. Consulto el diccionario RAE, confirmando académicamente no sólo los significados exactos de cada significante, sino sus aledaños semánticos.

Impúdico: "Deshonesto, falto de pudor". Obsceno: "Impúdico, torpe, ofensivo al pudor". Indecente: "No decente, indecoroso". Indecoroso: "Que carece de decoro". Decoro: "Honor, respeto, reverencia que se debe a una persona". Decencia: "Respeto exterior a las buenas costumbres o a las convenciones sociales".

Vale, veo que cualquiera de estos vocablos puede definir muy bien situaciones y contenidos noticiosos de los que nos enteramos últimamente. Situaciones y contenidos que, dicho sea de paso, no son entendibles como excepcionalidad ni fruto de un determinado momento, sino que se demuestran vulgar hábito en el tiempo. Por resumir, y para el conjunto de ese panorama de aguas turbias, me quedo con los adjetivos 'indecente' y 'obsceno'. Son perfectos para hablarle de la gran banca o del infinito sainete de los casos de corrupción.

Licitudes aceptables...

Eso sí, me resulta complicado asignarlos a las personas que, para subsistir en su día a día, tratan de hacer algunas 'chapuzas'. Comparativamente, luchar por complementar un subsidio que permita vivir con dignidad -pongamos, 800 € al mes- se me antoja una práctica mucho más lícita que otras presuntas legitimidades. Considero lícitos, por humanidad, los malabares de quienes les sobra mes para tan poco ingreso; ciudadanos que esquivan en lo posible el umbral de la pobreza, sin posibilidad de subsidio o prestación legal. Estos ciudadanos necesitan poder hacer algún 'chaperón' y no aplicar un IVA -cada vez más elevado, Europa manda- que más que impuesto es una condena.

La marginalidad aterra. ¿Cabe, sin pecar de injusto, adjetivar negativamente a personas que van a ser, o han sido ya, desahuciadas de su vivienda por no poder hacer frente a sus hipotecas? No, rotundamente no. ¿Y a los que evitan pagar los impuestos que se le deducen de su sueldo, mes tras mes, sabedores de que el fruto de su esfuerzo laboral o empresarial va a servir para colmar los bolsillos de los corruptos? Menos justificable pero, visto lo visto, comprensible. Por cierto, lo de 'corruptos' tiene perfectamente cabida en la lista que he reseñado más arriba. Sea como fuere, con que ley y justicia no son la misma cosa, estos casos en los que aprecio margen de licitud deben no obstante ser corregidos por la legalidad: un fraude, lo cometa quien lo cometa, es un fraude y va contra toda Ley.

Las 'andanzas' de la gran banca...

Otro asunto muy distinto, en mi opinión, es el de aquellos que provocan el escándalo general y la vergüenza ajena. Sitúo un espejo para observar ignominias a nivel nacional que, como las financieras, repercuten negativamente en nuestro entorno, incluída la UE. Aquí sí que consigno sin paliativos lo que veo 'indecente' y 'obsceno', porque eso es lo que son los salarios, dietas, y comisiones que, con el mayor de los descaros, vuela 'gracias' a señores que embutidos en caros trajes miran por encima del hombro cuando aparecen en actos públicos. Estos 'sabios' son los mismos que dicen que van a salvar la banca, previa inyección millonaria que se les ocurre pedir. ¡Para eso no se necesita contratar a un señor que se 'lleva' miles y miles de €, sólo por cesar en sus 'servicios' en la entidad financiera para la que se supone 'trabajaba'!

Indecente lo que pide la banca. Obscenas las 'indemnizaciones' a quienes llevan a y dejan en la quiebra a las entidades. Gran desmán a cuenta de los desgraciados ahorradores a los que estos directivos echaron de sus casas, recordemos, por hipotecas imposibles y tan tóxicas como infladas. Negocio de truhanes 'ofrecido' a ciudadanos crédulos. 'Señores' de la banca sabedores a conciencia que jugar con el “ladrillo” era de alto riesgo. Les dio igual a la hora de crear necesidades a incautos 'ninjas' con libreta de ahorro o de extender créditos trucados. Dicen las malas lenguas -al final acaban teniendo razón, mal que nos pese- que algunos directivos se iban 'de viajes pagados' por cuenta de ciertas constructoras: esto tiene un nombre, o más de uno, aparte los que define la ley.

La réplica de quienes justifican las indemnizaciones millonarias es que los bancos son empresas privadas; que, por aquello del libre mercado o falaz proteccionismo, 'pueden hacer lo que quieran' con 'su' dinero; es decir, el que lo da y quien lo recibe están legitimados; incluso que los mismos directivos salientes se asignen la 'gratificación'. Monumental. Bueno, entonces si ahora nosotros -todos- ponemos nuestro dinero en peligro de 'corralito', ¿verdad que debemos también poder exigir una comisión de investigación a directivos y entidades? Evidente: la Fiscalía del Estado debe actuar a fondo depurando responsabilidades. Usted, yo y las meigas estamos seguros que de culpas 'haberlas, haylas'; y gordas. No puede ser que un día se canten beneficios y dos jornadas después se clamen pérdidas millonarias; pensamos en variados bolsillos, en inconfesables paraísos protectores.

De la Moncloa y la CAM...

Elucubraciones aparte, la broma bancaria se sitúa en más de 23.500 millones de €. Pero, como vamos a ser 'accionistas' -es decir, paganos- los ciudadanos tenemos el deber de requerir actuaciones contundentes de quien proceda, vaya que sí. Si se socializan las pérdidas, que se socialicen también los beneficios. Y mientras esas actuaciones se activan, añado entre las cosas indecentes y obscenas las de colaborar en fraudes de ley. No es admisible que un personaje, después de ser jefe del Gobierno en Moncloa y dejarnos arruinados a la mayoría de los españoles, se 'enchufe' en el Consejo de Estado: organismo 'raro, raro', utilizado para engordar impúdicos próceres con pensiones dobles millonarias, y disfrutables hasta que les llega la hora de caminar la senda elefantina. Tampoco es admisible el blindaje de un directivo que se endosa 14 millones de € con la anuencia de la misma empresa que él ha quebrado.

Muestras, muchas y sangrantes. Como esa de la directiva de la CAM que, con todo el 'cuajo' del mundo mundial, acudía al juzgado para reclamar ¿10 millones de € de pensión?. Ahí es nada, la señora; bueno, de ahí lo que debiera es pasar directamente a la 'trena'. Y otra muestra, lo del caso Nöos con un insospechado Urdangarín, suculento culebrón judicial que merece capítulo aparte. Por último, no menos indecente y obsceno, lo de tantos sueldos de empresarios en ruina, concejales y alcaldes que superan con creces el percibido por el propio Presidente del Gobierno. Esto sí que nadie ha conseguido explicármelo para que yo lo entienda. Nadie con una mínima ética debiera cobrar más que la máxima autoridad ejecutiva del país en que vivimos.

Aquí los ciudadanos debemos dejarnos de hipocresías y dobles juegos; regenerar la democracia es exigir baremos proporcionales en las nóminas públicas, eficiencia en la Administración y armonización de derechos y obligaciones para todo el mundo; las retribuciones deben ser no sólo legítimas, sino lícitas. Lo digo porque me contaban, no hace mucho, que la pensión máxima de la Seguridad Social que se puede llegar a cobrar se sitúa en los 300.000 € mensuales. Son pocos los casos, pero se dan. Y, con independencia de su 'frecuencia', todos me parecen una barbaridad: ¿quién puede merecer semejante nivel de pensión?

Europa se impone...

Termino este artículo mirando a Europa, que nos mira desde hace tiempo con mal ojo. El asunto Bankia y toda la retahíla financiera que lo circunda es tremendo. El líder de la oposición, el Sr. Rubalcaba, se tapó los oídos con los inquilinos de las madrileñas Torres Kio y la vista con Bruselas. Ahora, tras su batacazo con la sempiterna agitprop pancartista, ha decidido -o le han hecho decidir en su partido- reconectar con la realidad apoyando a Rajoy en un frente común: ofrecer una imagen de unidad ante esa Europa implacable. Magnífico si no fuese porque, a mi entender, el giro contiene truco: se produce a cambio de que el Sr. Fernández Ordóñez, alias 'MAFO', no tenga que declarar ante el Congreso por su gestión al frente del Banco de España. Pero tendrá que declarar, estoy convencido.

Lo malo es que las picardías PP-PSOE y las limitaciones de nuestra Justicia mitigarán los veredictos. Mucho parece que hay que esconder cuando se da esa rara generosidad de apoyo por parte de Rubalcaba y es aceptada por Rajoy. ¿Verdad que esto también linda con lo indecente y obsceno? En fin, que entre nuestros bancos de la 'champions league' -Zapatero dixit- nuestros sindicatos, nuestros líderes de la diestra y la siniestra y nuestras autonomías disgregadoras e inviables, no sólo se me antoja lógico sino imprescindible que a Europa le merezcamos menos confianza que un ruso vendiendo catecismos. Tenemos el mismo porvenir.

Corolario: Lamentaría de antemano que el contenido crítico de este artículo hubiese podido molestar la sensibilidad de algún lector o lectora. Por si acaso, vayan para él o ella mis disculpas. Pero la verdad, aún debiendo ser siempre respetuosa, ni teme ni ofende. Con este escrito sólo he intentado demostrar que, como diría J. J. Millás, "cuando la realidad se mira en el espejo, al otro lado hay al menos un enigma". Y desde mi espejo -cada ciudadano tiene el suyo- tanto la una como los otros merecen adjetivarse muy negativamente. ¡Qué más quisiera yo haberme equivocado en todo lo adjetivado, haber colocado mi espejo delante de situaciones y nombres que fuesen simples 'árboles' que me impidiesen ver el 'bosque'! Pero va ser que no... ¿o sí?

*Presidente de 90Mil Ciudadanos