ORGANIZACIÓN CÍVICA DE IMPULSO SOCIAL
Confederada a Ciudadanos de Centro Democrático [CCD]

ULTIMA HORA INFORMATIVA

9 mar 2012

España, ¿se rompe?

:: Opinión | P. Carbajo 'Eneas'*


A pesar de los desmentidos por parte del PSOE, justificando la permisividad con los nacionalistas independentistas, la realidad es tozuda: día sí y día también, el progreso hacia la construcción de una 'nación' a costa del territorio español se va conformando. Y si no se combate, será irreversible para la unidad de España. Los delirios de los nacionalistas antiespañoles que tienen el poder y los medios económicos, así como la dejadez de los gobiernos centrales necesitados de sus falsos apoyos para gobernar, han permitido todo tipo de tropelías por parte de independentistas; ambiciosos, siempre insatisfechos con lo obtenido, estos siguen exprimiendo a los gobiernos de España para conseguir su principal objetivo: el independentismo y separación de hecho, que no de derecho. Vayamos a los elementos que abren la puerta a la erosión.

Que todo esto haya sido apoyado explícitamente por el Gobierno del Sr. Rodríguez Zapatero, convierte al ex presidente en eficaz colaborador necesario del separatismo; lo empieza siendo desde el instante en el que 'confiesa' que nunca ha tenido claro el concepto de la nación española, que ésta es discutida y discutible. Ni la conciencia a los separatistas profesionales, ni la conciencia a este para muchos nefasto personaje que estuvo en Moncloa, les dice que han sido y son traidores a España. Unos incluso más que otros, porque lo de que los separatistas no se sientan de ninguna manera españoles ya es canción vieja como 'la tarala'; pero lo de la presunta traición de Zapatero es mucho más grave, kafkiano. Sea como sea, al final, todo camina y cumple su planificación; una “hoja de ruta”, sin salirse ni un pelo del programa establecido. Y así las cosas, la independencia podría ser cuestión de tiempo. A este ritmo, no mucho. Y cualquier día un díscolo Tardá o un taimado Más -ninguno falto de ganas en esa 'empresa' secesionista- podrían hacer como hizo en su día Lluis Companys: volver a proclamar la República en Barcelona, desde el balcón del Ayuntamiento y el de la Generalitat, izando la bandera tricolor o la inventada estelada. Y volvería a repetirse la historia.

Que la judicatura -el Poder Judicial- y que lo legislado no sean respetados ni hechos cumplir por nadie, empezando por algunos miembros de ambas instituciones del Estado, consagra la impunidad. En el tema que nos ocupa, el posible rompimiento de España, está claro que tal impunidad se la toman como 'regalo' los poderes periféricos, siempre voraces y un punto cainitas. Pero el obsequio es mayor si cabe en las autonomías secesionistas. Y nadie pone pies en pared para detener esta nueva locura que lleva años gestándose para la consecución de otro objetivo complementario: hacer inviable e insostenible el actual mapa autonómico. En este objetivo, los gobiernos anteriores y las izquierdas en general han venido actuando como detonadores, imponiendo sus proyectos políticos -Zapatero tenía incluso el suyo propio- a ese poder judicial 'distraído'; está claro que lo que menos les interesa es que la Justicia sea independiente; y lo que más, someterla al poder ejecutivo, al suyo del momento, se entiende. Los gobiernos anteriores y las izquierdas, por tanto, se ufanan en enterrar de nuevo a Montesquieu. Esto nos ha llevado a la sinrazón, por ejemplo, de 'acoger' en el Parlamento español a presuntos representantes de una banda terrorista; a que grupos simpatizantes de la misma banda sean legalizados; y, como guinda de todo ello, a financiarles con nuestros impuestos.

Todos esos elementos que 'participan' activamente en el éxito de los logros secesionistas, no sólo afectan a Cataluña. También al País Vasco, donde a lo que era terrorismo puro y duro ahora se le llama 'conflicto político bilateral'. El lehendakari Patxi López debiera tener bien claro que no hay paz, no hay derrota para las víctimas, ni hay legitimación posible para los verdugos. ¿Se acuerda el Sr. López de las palabras que le dijo una vez Maite Ruiz, madre de Joseba Pagazaurtundúa? "... y dirás y harás cosas que nos helarán la sangre". Eso es lo que se presencia diariamente en Euskadi y, claro, se proyecta en Cataluña desde hace mucho tiempo también. El mismo Pagazaurtundúa escribía, en el año 2000, al presidente extremeño Rodríguez Ibarra:

Estimado compañero: En Euskadi, incluidos muchos socialistas, hay prejuicios a la hora de definirse español. Es más, me temo que algunos 'sociolistos' se están preparando para montarse y adaptarse a la supervivencia política en una Euskadi soberana. Sin más, recibe un saludo socialista. Salud y Libertad. Joseba Pagazaurtundúa”.

Esta carta, y los pasos que la han seguido, demuestran la progresiva mimetización entre los elementos 'colaboradores' que hemos visto -Gobiernos, Justicia, partidos políticos- y los grupos de presión separatistas. Es el retrato de un micro clima en el que se encuentran instalados muchos personajes; un mar caótico, el de las Comunidades nacionalistas, donde pescar aún a precio de traicinar la propia ideología; como es el caso de los socialistas del PSC que, obteniendo votos de los emigrantes haciéndoles creer que era el mismo partido que el PSOE, devienen en acérrimos nacionalistas.

Como último elemento decisivo en este asunto del separatismo, y no menos importante, el del blindaje de los Estutos. Un entramado normativo cuyo casi único mérito es acabar de definir las feligresías y las redes clientelares. Básicamente eso son los autonómicos, pero también los de los grandes partidos. Los primeros, en vía muerta, como es natural. Los segundos, en la trastienda, porque ¿quién va a levantar la mano en los colegios electorales para exigirlos?. ¡Hay de aquél que se atreva a significarse!

Es tremendo que un Estatuto de partido sea vulnerado por los propios afiliados. Pero más lo es cuando, no demostrada suficientemente su legalidad, resulta aprobado por un Tribunal Constitucional, un órgano que a menudo da la impresión de estar al servicio del Gobierno. Y ya no digamos de un Tribunal Supremo, ninguneado por todos a los que no les interesan sus dictámenes. Así que porqué extrañarnos de que el resto de instancias jurídicas, subsidiarias en escalafón como el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, parezcan aliarse con los separatistas merced a la interpretación, 'sui géneris', de las decisiones del Supremo. Porqué extrañarnos de que, en Cataluña, la inmersión linguística desoiga todas las sentencias y siga aplicándose, poniéndole palos a la enseñanza del castellano. Algo inaudito en cualquier país del mundo. Podemos hablar en español en EE.UU, pero en una parte de España muchos ciudadanos deban acudir a los tribunales -a los que aún prioricen el marco constitucional- para ejercer su derecho de manera particular como una atención a 'raros' o 'inadaptados'.

Los delirios de los nacionalistas antiespañoles ya no pueden contar con Zapatero. Gobierna el Sr. Rajoy. No cabe esperar milagros, desde luego, pero sí que las medidas que tome sean correctas para salir de todo; de la crisis, del paro y de la miseria... y del enfrentamiento territorial y existencial entre ciudadanos en el que nos ha dejado otra vez un gobierno socialista. Seguramente va a costar, pero entre todos tenemos que salir. Obtener la mayoría -absoluta o no- en unas elecciones faculta para gobernar; y gobernar es decidir. España pide a gritos un cambio profundo, estructural, social. Muchas medidas no va a gustar, especialmente a quienes son justamente perdedores electorales, y como es habitual saldrán a la calle en tropel; y le montarán una huelga general, aprovechando la desesperación de todos; y tras la huelga general, otras más que mitiguen el resentimiento de unos -los líderes- y la rabia del resto, la ciudadanía. Insisto, se elige para arreglar la economía, la crisis y el paro; pero no nos equivoquemos, también para más cosas: para restaurar la libertad que no tenemos, para restaurar la Justicia y para aplicar la Constitución. Y, a ver si cae esta breva: para cumplir y hacer cumplir las leyes. Porque, oiga, si nuestros gobernantes no las acatan, ¿por qué tengo que hacerlo yo o usted?

El conflicto territorial es muy preocupante y grave. Hay que cerrarlo, y bien. Rajoy tendrá que poner, sí o sí, pies contra la pared para parar las locuras nacionalistas. Se le vota para eso también. No hay líneas rojas que no se puedan traspasar, salvo la Ley. Cuanto más se tarde en meter en cintura la disidencia radical -que no la discrepancia democrática- y la delincuencia socializada, peor. La tarea es ardua, sin duda, como también son los ajustes que se están haciendo para salir de la crisis. Y sobre ellos, también, debe permanecer el espíritu crítico constructivo.

Y si un gobernante, cualquiera y desde cualquier dimensión territorial, no cumple con su juramento en la toma de posesión, esa falta se le demandará.

*Presidente de 90Mil Ciudadanos

24 feb 2012




viernes 24 de febrero de 2012

CONFLICTOS LINGÜISTICOS
Hace pocos años, no había estos conflictos, sin embargo hoy en día se han creado como uno de los argumentos diferenciadores entre grupos sociales, principalmente en las comunidades de España gobernadas por autonomistas y separatistas. No representan un peligro real para el español, por ahora, pero si vulneran los derechos más elementales como es la libertad de los ciudadanos a utilizar el idioma oficial amparado en la Constitución, utilizándolos para falsear la historia y crear divisiones, difícil lo tienen para erradicarlo, ya que el español es el idioma propio de esas comunidades como las propias lenguas regionales. Aunque la batalla librada unilateralmente por los separatistas del nacionalcatalanismo emplean argumentos repetidos incesantemente para que a fuerza de oírlos una y otra vez calen en la población con argumentos como que el castellano es imperialista, porque estamos en Cataluña, porque lo decimos nosotros, porque España nos roba (de los últimos eslogans) y hay que ir contra todo lo español, ya sean toros o la Academía de la Lengua, y todo aquél que hable castellano ampliando la lista de enemigos a cada uno de los que no se someten a sus imposiciones. La libertad no existe en la enseñanza, o en el derecho a llevar tu negocio como te de la gana.Sin embargo el peligro para el español y de nuestra cultura, no nos damos cuenta que sibilinamente está anclado en la sociedad, proviene de la actitud pasiva y servil ante el inglés, y en el gobierno tenemos ejemplos. El inglés está desplazando al español de la cultura superior y de otras muchas actividades en nuestro propio país, sin que políticos ni intelectuales opongan resistencia: al contrario, colaboran en el proceso, e incluso lo invocan como signo de modernidad y de diferencia entre el provincianismo de los separatistas. La enseñanza del castellano está amparada en la Constitución, no se necesitan más leyes ni componendas, sino cumplirla. Las leyes no se acatan por separatistas ni socialistas y podemos oír a representantes como Carmen Chacón diciendo que cumplir la ley es rancio, centralista y anticatalán. Esta por incumplir la ley, o sea por la delincuencia, aunque luego quiera convertirse en Carmen de Almería para tocar poder.Claro que es necesario saber dos idiomas y el inglés debe ser el segundo después del español, pero nunca priorizarlo sobre el nuestro. En esto si se destacó Zp y su gobierno que nunca hablaron inglés, tampoco…… entre otras deficiencias, y no fue un ejemplo al que haya que imitar en nada, pues su conocimiento les hubiera servido para no dormirse en las cumbres europeas y dar una pobre imagen del gobierno de España.
Tampoco ha cumplido la ley el PP cuando estuvo en el poder anteriormente y ahora no parece que sea una de sus prioridades, siendo ya advertidos de que no pueden pisar la línea roja pintada por Más. Y ha imitado la política “educativa” de los separatistas, contraria a la democracia y a España. Eso si, garantizarán la enseñanza en castellano en las comunidades que sólo hablen castellano. ¿Serán gilis…? La única garantía, al final va a ser el inglés. Se hace mucha mención al segundo idioma, se dan cuenta que el segundo será el ingles, ¿y el primero?. La ceguera refleja la mísera realidad de Rajoy y los suyos bajo la palabrería “patriótica”. Para los separatistas el primero es el regionalista, no el español y el segundo también el inglés, en este último coinciden con los gobiernos que tenemos.
Eneas
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