ORGANIZACIÓN CÍVICA DE IMPULSO SOCIAL
Confederada a Ciudadanos de Centro Democrático [CCD]

ULTIMA HORA INFORMATIVA

19 jun. 2015

Independentismo y periódicos

:: Opinión | José Miguel Velasco* [Crónica Global, 17.6.2015]

>> Dice Espinás que no lee los periódicos de fuera de Cataluña. Que no es porque no sean interesantes, sino porque se cansó de leer opiniones en contra. Lo dice en un artículo publicado el pasado 13 de junio en El Periódico de Catalunya. Bien, admitamos (a modo de hipótesis) que tiene razón, que cada vez que en el resto de España se escribe algo sobre Cataluña sólo es para decir cosas malas de este territorio y de sus gentes. Lo que llama la atención es que en un ejercicio de cinismo impresionante, que estoy convencido que lo hace de forma inconsciente, producto de la superioridad moral que los catalanistas se auto atribuyen como premisa no discutible por nadie, y menos por ellos mismos, trae a colación la profunda reflexión del señor Xavi Hernández, conocido solamente por su maestría en jugar al fútbol, que dijo que los que se molestan con la pitada al himno nacional deberían preguntarse por qué ocurre eso. Ciertamente, el examen de conciencia es un ejercicio de modestia muy recomendable para ir por la vida. Pero ¿Y los indepes? ¿Ellos están exentos de hacer lo mismo? ¿No les iría bien hacerse su propio examen de conciencia y preguntarse por qué en el resto de España se escriben cosas que no agradan al catalanismo?
Puede parecer esto una guerra del “y tú más”. Pero modestamente, me gustaría darle una explicación al señor Espinàs. Y si no le convence, le propongo que haga la comprobación empírica buscando en las hemerotecas para saber si fue antes el huevo o la gallina.Planteando la cuestión desde el ángulo contrario: según la versión oficial del nacionalismo institucional, visualizada en la risita tonta del presidente de la Generalidad mientras se abucheaba el himno nacional, el mal trago que sienten muchas personas al ver menospreciado un símbolo de su país es un tributo necesario, por muy amargo que pueda aparecer, a la libertad de expresión de los demás. ¿Y los indepes? ¿No deberían en justa correspondencia leer impertérritos lo que se escribe sobre Cataluña desde los medios que no tienen obediencia catalanista? Llevando la cuestión al extremo del absurdo: ¿no debería el señor Gerard Piqué escuchar los insultos que recibió en León con espíritu deportivo, asumiendo que forma parte del derecho a la libertad de expresión? ¿no se debería considerar parte del paisaje que cuatro tontos pongan en el Twitter alguna burrada sobre Cataluña?
Durante mucho tiempo, en los periódicos madrileños se deshacían en elogios hacia Cataluña en general y su clase política en particular, alabando el buen sentido y la prudencia del “nacionalismo moderado”. Seguramente muchos en esto último lo hacían por apuntarse a una moda y sin saber realmente de qué estaban hablando. Pero con el tiempo empezó a cundir un sentimiento de estafa. Se había dicho que Cataluña no era independentista, que bastaba con atender sus moderadas aspiraciones de autogobierno. Se aprobó una Constitución y un Estatuto a partir de los cuales en Cataluña rige un nivel de autogobierno que no existe en muchos países con larga tradición democrática, con toda la capacidad para llevar a cabo una ingeniería social que conduzca a medio plazo a que el castellano, que muchos ciudadanos de Cataluña, después de aprender el catalán, lo tenemos como lengua natural, se vaya residualizando. Y aún así, el primer punto del orden del día de la política española seguía siendo la insatisfacción de los autodenominados nacionalistas, amenazando con radicalizarse. Mientras, una élite político-mediática lleva dedicándose a sembrar resentimiento hacia el resto de España desde sus tribunas subvencionadas con dinero público, desembocando toda esta labor de agitación en macro manifestaciones impensables en otros tiempos y exhibiciones de energumenismo colectivo como vejar a un himno nacional, cosas que en el resto de España y también en Cataluña, con toda razón se sienten como una bofetada.
Y para que no se me acuse de calumniador pondré dos ejemplos que me vienen en este momento a la memoria, aunque los hay a miles: la señora Rahola, aprovechando que se establece una medida económica, concretamente una subida del IVA en la que estaban incluídos los productos culturales, hablando de una España negra que desprecia la cultura y que se niega a abandonar el pozo de barbarie en que está sumida porque es donde se encuentra a gusto. El señor Junqueras diciendo que cuando Cataluña sea independiente se darán instrucciones a España para que pueda enderezar su economía.
Es innegable que desde el resto de España mucho de lo que se escribe sobre Cataluña está hecho con mucho desconocimiento y bastante incultura a veces. Pero que desde Cataluña hay una élite político-mediática que habla del resto de España con una prepotencia que se la pisan, también. Por tanto, señor Espinàs, el problema es más complejo de como usted lo plantea.
* Miembro de número de Asociación 90Mil Ciudadanos

17 jun. 2015

Bipartidismo

:: Opinión | Pedro Carbajo, Eneas*

>> Y el mensaje ha calado tanto que el objetivo ha sido cumplido: se ha terminado con el bipartidismo. Ya sólo queda el PP. Y tocado. El otro, el PSOE, ha querido salvarse de la quema y se ha metido en un horno.

Algunos de los nuevos perdedores han ocupado alcaldías y se han apresurado en tomar medidas en beneficio de los ciudadanos, como por ejemplo retirar la bandera de España en muchos ayuntamientos, caso de Vitoria.

Otros han salido en los ayuntamientos enarbolando banderas del separatismo, con el objetivo de destruir este país, la nación más antigua de Europa. Otros, pactando su revolución a cambio de la independencia (mercantilista más bien) de los territorios. Y ya vemos que también los hay que quieren eliminar la policía municipal o la antidisturbios, con el objetivo de ampararse en el delito sin consecuencias.

Podría pensarse que además de estar financiados por el chavismo, según dicen las malas lenguas y también Maduro, lo estén también por el yihadismo. Acaso anhelan que, una vez España destrozada, puedan entrar de nuevo emulando el siglo VIII y apoderarse de Al-Andalus.  Yo casi no dudo en que el hermano Pablo,  y todos los que quieren independencia para hacer lo que quieren sin más ley que la que ellos pongan, tenga como objetivo imponer su revolución aunque caiga el país entero o se parta en varios trazos. Como el Atila de los hunos, a tierra quemada.

Esta revolución, a la que PP y PSOE no han sabido parar, traerá consecuencias duras en este potente país. Si, potente,  porque sigue en pié a pesar de las veces que los propios españoles han querido destruirlo y no han podido.

Y una vez más se trata de romperlo, dividirlo, sin ley ni prensa es una fácil presa para cualquier enemigo interior o exterior. Y queda dos opciones para la que va a ser violada, o dejas que te violen o te defiendes.

Y sí, acaso nos siga quedando como mal menor ese don Tancredo que fue elegido para gobernar. Cierto que ha dejado claro que este país va a seguir unido y nada tienen que hacer los separatistas. Unos se reconfortan el día que oyen estas palabras, pero ¿qué es un día comparado con los 364 días de ataques continuos de los enemigos de España? 364 días oyendo y viendo una y otra vez decir todo lo contrario que don Mariano, que tuvo en 2011 una mayoría absoluta y no supo ni aprovecharla, ni ejercerla, ni gestionarla. La desperdició. ¿Pensaba acaso que con el consenso le iba a apoyar en algo el PSOE, siquiera en cuestiones de Estado? Error de cálculo y de confianza de don Mariano: la rosa se fue directa a las barricadas de la radicalidad. El estafermismo no ve nunca estas jugadas. El objetivo de la irresponsabilidad socialista  lo tenemos delante, alto y claro: destruiros para tomar el poder.

Y después del leñazo para el PP (el del PSOE llegará en otro momento, a no mucho tardar), digo yo que don Mariano debiera pensar el porqué esta vez no lo han votado 2,5 millones de españoles. Ciudadanos que dicen que se han quedado en casa. Cambios cosméticos o no, don Mariano, la otra parte contratante del neo bipartidismo patrio, deberá reconocer que cambiar los principios en que se fundamentaba su partido no ha sido nada positivo. Ni para él ni para casi 10 millones de españoles. Deberá pensar si además su ánimo de seguir la política de conciliación con la banda ETA, buena entente que inició el innombrable inquilino anterior de Moncloa, o ese de ponerse de perfil en el caso de Artur Más en una Cataluña secuestrada, tampoco han sido actitudes acertadas. Los militantes de don Mariano no entienden por qué esa tibieza malsana en no cumplir ni hacer cumplir la Constitución. Tampoco entienden por qué querer pasarse un poco al bando abortista. Y claro 600.000 electores de aquí, otros tantos de allá y otros de acullá, ha propiciado que la gente no se sienta ya identificada con este partido popular descafeinado que pierde sus esencias. Y el elector, el ciudadano, el contribuyente, se ha quedado en casa.

Tiene pocos meses de crédito don Mariano para parchear los destrozos. Para corregir la parte de bipartidismo que le toca gestionar. La otra, la socialista, ya está claro que como dice Leguina, se bifurca en dos: el PSOE de verdad, el de Felipe González; y el PSOE fake que se inventa Sánchez para convertirlo en sucursal bolivariana, Zapatero way of life

El bipartidismo de don Mariano, como alguno me decía en la calle, va a verse abocado a dos soluciones últimas: o dejar que lo violen los asaltantes de cielos, o defenderse.

* Presidente de Honor de Asociación 90Mil Ciudadanos